Apagones y calor: ¿por qué la red eléctrica entra en crisis en verano?
Entre el viernes y el domingo del año pasado en varias ciudades italianas, incluyendo Turín, Bérgamo, Sesto San Giovanni y San Giuliano MilaneseSe han producido caídas de tensión y cortes de energía debido al intenso calor de los últimos días. El mismo fenómeno ha afectado a Nápoles, donde Corso Umberto registró un apagón que dejó aproximadamente 300 usuarios sin electricidad La noche del 22 de junio. Pero, ¿por qué la ola de calor interrumpe la red eléctrica con tanta frecuencia? Las razones son estructurales y tienen que ver con la forma en que se construyen, entierran y gestionan los cables.
Cómo funciona la red eléctrica y por qué el calor la daña.
La red eléctrica de una ciudad está compuesta por miles de kilómetros de cables metálicos Rodeados de material aislante y unidos entre sí por juntas. Por ejemplo, Unareti, una empresa que gestiona la distribución en algunas zonas de Italia, tiene aproximadamente 15 kilómetros de cables solo en las zonas de Milán, Brescia y Bérgamo. Cuando sube la temperatura exterior, el asfalto se calienta y los cables subterráneos... Les cuesta dispersar el calor. Generada por el paso de la electricidad. Al mismo tiempo, para combatir el calor, la gente enciende más aires acondicionados y ventiladores, lo que aumenta el flujo de energía y, por lo tanto, la producción de calor en los conductores. El material aislante se degrada más rápidamente, las uniones se vuelven más frágiles y, llegado un punto, el flujo de electricidad se interrumpe, dejando a oscuras los edificios alimentados por ese tramo de cable.
Por qué reparar averías es tan complicado
Cuando se rompe un cable, los técnicos deben intervenir bajo la carretera, excavando para llegar al punto dañado. La reparación implica reemplazar la sección dañada con nuevas juntas, pero cada intervención fragmenta aún más la red, aumentando el número de puntos débiles. Con cada parche, explica Alberto Berizzi, profesor de Sistemas de Energía Eléctrica en la Universidad Politécnica de Milán, Los troncos se vuelven más pequeños y las articulaciones aumentanEsto hace que la red eléctrica sea más frágil y vulnerable. El mantenimiento también se complica por la dificultad de predecir dónde ocurrirá el próximo daño: el calor puede dañar incluso los cables nuevos, no solo los desgastados. Además, las zonas de reparación afectan al tráfico urbano y a menudo tienen que lidiar con coches aparcados sobre las excavaciones. Las soluciones temporales, como las rutas de suministro eléctrico alternativas o el uso de generadores de emergencia, ayudan a limitar las interrupciones, pero no solucionan la fragilidad subyacente de la red, que se enfrenta al mismo problema cada verano.
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